CASA OLANO

Dirección: Carrera 50a # 63 – 96 / 98

 

CRÓNICA

LA CASA OLANO

Juan Olano Moreno y su prometida Julia Obregón Pochet, contrajeron matrimonio el 28 de enero de 1929 en la Iglesia de la Anunciación de la ciudad de París.

A su regreso a Colombia, los recién casados ocuparon la casa que Ricardo Olano, (Padre de Juan) había construido para ellos como regalo de bodas. Años más tarde, la pareja dejaría aquella primera casa para trasladarse a una nueva, en la misma calle y a solo una cuadra donde estaba la primera residencia. La nueva morada era más grande, tenía dos plantas, grandes salones y un mayor número de habitaciones que la anterior. La pareja ocupó la casona por temporadas, pues inicialmente vivían viajando entre Europa y Medellín.

Ambos tenían los mismos gustos. Disfrutaban asistiendo a las temporadas de ópera y zarzuela en el Teatro Junín, a las reuniones y eventos tanto en el Club Unión, como en el Club Campestre; este último fundado por Germán Olano, hermano de Juan. En uno de los salones de la planta baja se efectuaban reuniones, muchas veces animadas por conocidas orquestas de la ciudad o del país. Otro de los pasatiempos favoritos de la pareja, consistía en armar grandes rompecabezas, además de escuchar música clásica, de la cual tenían una amplia colección. En resumen, se puede decir que el matrimonio Olano-Obregón era un fiel exponente de la etiqueta y el “buen tono” tan usual en la élite paisa de las primeras décadas del siglo XX.

La servidumbre estaba compuesta por la cocinera, la encargada de la limpieza, el conductor y, un jardinero que visitaba la casa dos veces al mes para el mantenimiento del pequeño jardín. Margarita Escalante, ama de llaves y dama de compañía de la señora Julia Obregón de Olano, ocupaba un lugar especial entre los empleados de la casa. Su dormitorio era más amplio que el resto de los empleados y con alguna frecuencia viajaba a Europa acompañando a la pareja. Las sabanas y la ropa de cama en general eran encargadas a las lavanderas, las cuales bajaban del corregimiento Santa Elena. Estas lavanderas aparecían los lunes, se llevaban las sábanas envueltas en grandes bultos sobre sus cabezas, luego la entregaban los sábados ya lavada, planchada y almidonada. Las flores para adornar la casona eran compradas a los silleteros, quienes ofrecían los ramilletes que cargaban en sus silletas. Otros vendedores ofrecían quesitos y unas golosinas llamadas “desamargados” que consistían en cáscaras secas de naranja, mandarina o limón que luego se endulzaban.

La señora Julia Obregón era muy minuciosa con el orden de sus reuniones. En un libro, apuntaba el orden de las personas invitadas y el menú que se ofrecía. Unas anotaciones suyas del día 29 de mayo de 1958, describía la receta que se prepararía para un almuerzo con invitados: como plato de entrada canastas de hojaldre rellenas con langostinos y salsa de queso, el plato principal gallina deshuesada rellena de verduras y ensalada de lechuga, el postre helado de vainilla con caramelo. Los invitados eran anotados por su nombre y en algunas ocasiones se incluía el apellido, según su importancia.

En la planta baja de la casa, además del salón de reuniones, está el garaje, la biblioteca,  y tres cocinas. La primera de estas cocinas, era el repostero en el cual se preparaban los productos de pastelería y repostería para el gasto de la casa y los invitados. Este repostero se comunica con el comedor. La segunda, es la cocina principal de gran tamaño y, contiguo a ella está la tercera, la cual es una cocina pequeña y que para la época hacía las veces de despensa.

Al salir de la gran cocina principal, se encuentra un rincón especial con poceta y grifo de agua para arreglar las flores que adornaban las alcobas y salones, dos habitaciones una para la cocinera y otra para la encargada de la limpieza.

En la segunda planta, la habitación de los invitados y un salón para atender las visitas más allegadas al matrimonio. La habitación principal de la casa comunica con un boudoir para trabajar en las noches, el baño, el closet del señor Olano y el gran closet de la señora Julia Obregón. Además de otras habitaciones complementarias, una de ellas ocupada por la ama de llaves. También un balcón que da hacia un patio interior y otro gran balcón para mirar a la calle.

Una gran casa para una pareja que pasaba la mitad del año fuera de ella. Tal vez fue por esta razón que en el año 1960, decidieron dividirla en dos plantas y poner en alquiler la planta baja. La división de la casa fue efectuada por la firma Vélez Posada y Rodríguez Ltda. El matrimonio Olano-Obregón quedó ocupando la segunda planta. Inicialmente la primera planta fue alquilada a la modista de alta costura Ana Peroni. Años más tarde, la pareja pone a la venta la primera planta y, deciden que Rosalba Gallego, una de las empleadas de confianza de su almacén, debe ser la propietaria. Convencen a Rosalba de adquirir la propiedad y esta accede a comprar la planta baja en compañía de su familia.

Precisamente, la división de la casa en dos plantas había coincidido con la llegada de Rosalba Gallego al almacén Antiques Decoracion. Este almacén propiedad de Juan Olano y otros socios, estaba ubicado en la calle Maracaibo con La Unión (Lugar que hoy ocupa la Avenida oriental), luego se trasladó a Maracaibo con Sucre. En el almacén se vendían finos muebles importados de Europa y se ofrecía servicio de decoración. Inicialmente Rosalba Gallego ingresó al almacén como vendedora a la edad de quince años, ella sólo quería trabajar allí durante una temporada, pero terminó por jubilarse en aquel lugar. Con el tiempo también se convirtió en una de las decoradoras de planta del almacén.

Desde el año 1975, Rosalba Gallego ocupó la planta baja de la casa en compañía de su familia, la cual estaba compuesta por su hija Adriana, su hermano Jorge Aicardo Gallego, su hermana Rubiela Gallego, y su madre María Rosa Gallego Urrego. En la casa nacerían también sus sobrinos Estefanía y Víctor Manuel.

La cocina grande se convirtió en el sitio preferido de reuniones de la nueva familia, allí charlaban después de las comidas o se acompañaban mientras alguno de ellos cocinaba. La familia Gallego le imprimió un aire vital y renovador a la casa, a los niños les gustaba jugar con las ollas de la cocina, reír y correr por todos los espacios de la residencia. La planta baja de la casona, antes seria y ceremoniosa, se llenó de la ternura y de las travesuras propias de la infancia. La navidad tomó un carácter más cercano a las costumbres antioqueñas, la natilla, los buñuelos, las velitas frente a la fachada, los regalos.

Este ambiente de unión, calor familiar y disfrute de las cosas sencillas eran del total agrado al matrimonio Olano-Obregón, quienes terminaron en cierto modo haciendo parte de aquella familia. No obstante Rosalba Gallego anota al respecto: “Eso sí, se guardaban las proporciones, pues aunque nos trataban con confianza, nunca faltó el respeto, pues entre más amigo eres de alguien, más respeto le debes tener”.

La señora María Rosa Gallego, madre de Rosalba, terminó por ser otra dama de compañía de Julia Obregón o Julita, (Como la llamaba cariñosamente su suegro Ricardo Olano). María Rosa acompañaba con frecuencia a Julia Obregón al Club Unión, también a sus compras y otros lugares de la ciudad.

Rosalba recuerda que algunas tardes al terminar la jornada de trabajo en el almacén, regresaba caminando a la casa en compañía del señor Juan Olano: “En aquella época el barrio Prado era muy tranquilo, subíamos desde Sucre con Maracaibo y nos veníamos caminando y conversando por todo Palacé. En el camino nos encontrábamos algunos vecinos que nos saludaban, todo era muy sano. Otras veces bajaba la señora Julia y antes de venirnos caminando los tres tomábamos el algo en el Salón Astor o en el Salón Versalles”.

Juan Olano murió de repente el día 29 de noviembre del año 1986. Agonizó en su lecho acompañado de su esposa y Jorge Aicardo Gallego, quienes lo asistieron en sus últimos momentos. La señora Julia Obregón de Olano muere el 21 de enero de 1991, fallece en el mismo lecho donde había muerto su esposo. El matrimonio no dejó descendencia.

En 1998, la familia Gallego vende la casa a la Universidad de Antioquia. La planta superior de la casa ya había sido adquirida por la misma universidad. La Universidad de Antioquia une las dos plantas, quedando de nuevo una sola casona. La Casa Olano.

Una casa que albergó el esplendor de una de las parejas más notables de la sociedad medellinense del siglo XX. Seres que fueron protagonistas del despertar de una aldea a ciudad moderna. Ellos dejaron como herencia a Medellín el recuerdo de sus vidas y la Casa Olano. Tesoro material que ha quedado en buenas manos y al servicio de algo que los dos amaban profundamente… la educación.

Juan Fernando Hernández (Historiador, Magister en Hábitat UNAL)

LÍNEA DE TIEMPO

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La casa data aproximadamente de finales la década de los años treinta, la construyó la firma H.M Rodríguez.

1930

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Juan Olano compra la casa a su padre Ricardo Olano Moreno y su madre Matilde Moreno de Olano.

1944

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Se hace la división de la casa en dos plantas, la división la hace la firma Vélez Posada y Rodríguez Ltda.

1960

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Rosalba Gallego y su familia ocupan la planta baja de la casa.

1975

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29 de noviembre. Muere el señor Juan Olano Moreno .

1986

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El 23 de mayo. Adquiere la casa por sucesión la señora Julia Pochet viuda de Olano.

1989

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24 de julio. Compra la planta baja la señor Rosalba Gallego, José Aicardo Gallego y Rubiela Gallego.

1990

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21 enero. Muere la señora Julia Pochet viuda de Olano

1991

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La Universidad de Antioquia compra la planta baja de la casa a la familia Gallego.

1998

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La Universidad De Antioquia adquiere la planta alta mediante compra a la señora Lucia Olano de Echavarría.

2001

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Declaratoria de bien de interés cultural ley 1185 de 2008.

2013

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Se hacen de nuevo trabajos de mantenimiento y restauración en la casa, especialmente en los desagües, techos y pisos.

2014