CASA PRADO

Dirección: Calle 64 # 49 – 28

LOS VUELOS DEL TIEMPO

 

Ricardo Mejía Ángel nació en Ebéjico y se dedicaba a los trabajos relacionados con los negocios y faenas propias de las fincas. Igualmente se desempeñaba como corresponsal del periódico El Tiempo. Precisamente cuando se instaló en Medellín decidió abrir una agencia de dicho periódico en la ciudad.

Ricardo Mejía disfrutaba también de los vuelos en avioneta, los cuales hacía con frecuencia en calidad de pasajero. Entre sus amigos se encontraba el piloto Ernesto Samper Mendoza, tristemente recordado por el accidente en el aeródromo Las Playas en el cual murió junto a Carlos Gardel y otras 15 personas. Una tarde, mucho antes de aquel fatal suceso, estaba Ricardo Mejía en un viaje aéreo junto a su amigo Ernesto Samper. Desde lo alto, Ricardo Mejía divisó una finca cercana al municipio de Rionegro que le pareció bastante especial por su ubicación y topografía. Le señaló a su amigo la zona y le dijo: “mira esa tierrita tan bonita, que rico comprarla”. Efectivamente, con el tiempo adquirió aquel terreno y lo compró junto a Gabriel Sáenz, con quien solía jugar al golf, y que además era su vecino en el barrio El Prado. Desde entonces aquella tierra se constituyó en la finca de su familia.  

Casado con Susana Ramírez Valencia con quien tuvo tres hijos varones, Ricardo Mejía Ángel había decidido comprar una casa en la esquina de la calle Palacé con Balcázar del barrio El Prado. El primer propietario de la casa había sido el señor Juan de la Cruz Posada. En algunas conversaciones Ricardo Mejía Ángel repetía que la casa era obra del constructor y urbanista Jorge Restrepo Uribe, quien se inspiró en la arquitectura francesa del periodo conocido como la “Belle Epoque”, el cual abarca la década del setenta en el siglo XIX, hasta la tercera década del siglo XX. La casa se distingue por sus hermosas escaleras de acceso que le dan un aire solemne, su amplio antejardín y las columnas que sostienen la terraza, en la cual hay una pequeña y cubierta zona circular a manera de torre. Desde allí se puede divisar parte de la ciudad.

Una de las principales preocupaciones del señor Ricardo Mejía era que el periódico El Tiempo, llegara el mismo día de su edición a Medellín, de donde se distribuía a los barrios y otros municipios del Valle de Aburrá. Inicialmente, el periódico se llevaba vía terrestre desde Bogotá hasta Girardot, luego se embarcaba vía fluvial por el río Magdalena hasta Puerto Berrío y posteriormente era transportado en ferrocarril hasta Medellín. Ese largo y aparatoso viaje demoraba el periódico, por esta razón llegaba siempre con un día de retraso, algunas veces hasta dos. Teniendo en cuenta ese inconveniente, Ricardo Mejía decide entonces pagar el transporte del periódico en avión. Fue así como gracias a los vuelos, El Tiempo que se editaba e imprimía en Bogotá, comenzó a circular el mismo día de su edición en la ciudad de Medellín. 

Era un ritual de Ricardo Mejía, levantarse antes de las cinco de la mañana y luego subir a la torre de la casa. Allí en pijama y con una taza de café en la mano, esperaba pacientemente hasta que con las primeras luces del alba divisaba el avión que traía el periódico y que aterrizaba en el aeropuerto Olaya Herrera. Luego bajaba de nuevo tranquilo a la planta baja de la casa, tomaba una ducha, un desayuno ligero y salía rumbo a su oficina.

El 9 de abril de 1948, asesinan al candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán en la ciudad de Bogotá. Ese día y el siguiente, la rutina se alteró para el matrimonio Mejía Ramírez y sus tres hijos. A pesar de ser una ciudad conservadora, la situación se tornó violenta y comenzaron los incendios y saqueos en algunas partes. Ricardo y Susana deciden viajar a la finca el 10 de abril en horas de la mañana, a lo lejos dejaban la ciudad de Medellín envuelta en una nube de humo.

En 1966, la familia Mejía Ramírez pone en venta aquella casa que fue su morada en el barrio Prado, la compra la señora María Gabriela Vásquez de Restrepo. Posteriormente, en el año 2005 cambia de nuevo de propietario y es adquirida por Adriana Sánchez Ortiz, directora Creativa de la marca Adrissa. La casa se transforma entonces en sitio de eventos relacionados con el mundo de la moda. Desfiles, lanzamientos de líneas especiales de vestuario y una tienda de ropa vintage, son algunos de los usos que se proyectan. La propiedad pasa a ser conocida como Casa Prado- Adrissa- Pompilio, o simplemente Casa Prado. Su singular diseño arquitectónico la convierte en uno de los palacetes icono del patrimonio del barrio Prado y Medellín. Es difícil pasar por la carrera Palacé de este barrio y no admirar su singular belleza. 

Una casa al servicio del arte y la creación. Una arquitectura viva que vuelve con la moda a su punto de comienzo. Lugar perfecto de la ciudad para observar los pasos y los vuelos del tiempo.  

Juan Fernando Hernández

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Años aproximados de construcción de la casa. Por fuente Oral de Ricardo Mejía, hijo de Ricardo Mejía Ángel uno de los propietarios de la casa a partir de 1944, se dice que el diseñador fue el ingeniero y urbanizador Jorge Restrepo Uribe.

1927-1928

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En el documento de tradición y libertad de la propiedad figura Juan de la Cruz Posada como el primer propietario.

1928

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La casa es vendida al señor Ricardo Mejía Ángel.

1944

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Ricardo Mejía Ángel vende la casa a María Gabriela Vásquez de Restrepo.

1966

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Los herederos de María Gabriela Vásquez Restrepo y Luis Restrepo Arango venden la casa a la directora creativa de Adrissa Adriana María Sánchez Ortiz.

2005

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El 23 de abril de este año la casa es declarada Bien de Interés Cultural.

2013

PLATAFORMA CÉNTRICO